¿Los nuevos tiempos?
1 mayo, 2010
Semanas difíciles en el Barbido.
El Barbas apenas tiene tiempo (o energía) para conversar con sus clientes. En los momentos previos a un cambio, y más aún cuando no se tiene nada claro si el cambio es hacia adelante o hacia atrás, no hay mucho tiempo (o energía) para casi nada.
Un cliente, llamémosle Cliente Ochentero, toma un desayuno completo mientras charla con el Barbas, quien por primera vez en dos semanas, decide darse un descanso y hacer lo que más le gusta. Escuchar a sus clientes.
- Barbas, este croissant a la plancha está de muerte. Ayer me acosté pronto, y cuando duermo tantas horas el desayuno me sabe a gloria. El caso es que anoche tenía pensado empezar a ver una serie que me dejó un amigo, pero mientras cenaba me enganché a una película que ponían en la tele, y al terminar (o un poco antes, la verdad) me entró bastante sueño… Rompiendo las Reglas es una especie de remake de Karate Kid, pero adaptado a… ¿los nuevos tiempos? No sé Barbas, puede que me esté haciendo mayor, pero la mayor parte de los cambios significativos de esta película con respecto a la otra, me parecieron a cada cual más esperpénticos e intranquilizantes con respecto al futuro… del cine, y especialmente del comercial adolescente. Parece ser que hoy en día, el protagonista de una historia así ya no puede ser un pringadillo nuevo en el insti y tirando a chuchurrío en el aspecto físico como era Daniel Larusso en Karate Kid. No, ahora el prota es un tío cachas y guapo, que sólo se siente diferente por un acontecimiento del pasado que le atormenta y porque (esto si se mantiene de la “original”) su familia pasa por dificultades económicas en contraposición con sus compañeros de instituto, dónde todos son ricos, guapos y adictos a una especie de lucha que mezcla todas las artes marciales, y que por supuesto has de dominar si quieres ser alguien en la ciudad. Caramba. De hecho, sí que hay un personaje en la peli mucho más parecido a Daniel Larusso, pero claro, no es el protagonista sino el amigo que se conforma con las migajas que le deja el héroe. Este personajillo también se prepara para ser un luchador, pero en la peli le dan más leches que a un tonto y eso no hay forma de cambiarlo salvo por la protección que le ofrece su amigo fortachón, faltaría más. Pero además, el pringadillo irremisiblemente relegado al papel de secundario en el cine del siglo XXI, nunca se separa de su videocámara, y se dedica a grabar sin ningún tipo de rubor toda pelea que suceda frente a él, ya sea esta limpia, o un flagrante abuso de fuerza que incluye humillaciones y vejaciones a cascoporro. ¿Pruebas para denunciar estos sucesos ante la policía? Nada más lejos. El objetivo es conseguir el mayor número de visitas en youtube. Hay una secuencia realmente asombrosa en la que el protagonista recuerda su tormentoso pasado mientras conduce el coche deportivo de su amigo el pringao. El semáforo se pone en verde y él no arranca, así que el coche de atrás emite una sonora pitada. El prota se baja del coche y sin dudarlo propina una soberana paliza al conductor y a los cuatro tipos que van con él en un enorme Hammer amarillo. Toma, pa’ que vuelvas a pitar a un héroe de los nuevos tiempos… Un poco más adelante, el guionista del film deja entrever que está mal hacer ese tipo de cosas, pero más que nada porque no merece la pena estar enfadado todo el día. Es mucho mejor estar contento y tranquilo y sólo dar leches cuasimortales a quien se lo merece… El caso es que la pelea se cuelga en youtube y nuestro héroe, lejos de meterse en algún problema de tipo legal, se hace el tipo más popular en el instituto. Y su amigo “el cineasta” el segundo más popular claro, que no se consiguen cincuentamil visitas con un vídeo en la red así como así. En fin, podría ennumerar un montón de momentos que me dejaron boquiabierto, pero en realidad Barbas, a dónde quiero llegar es a que yo creo que los tiempos han cambiado más en las películas que en los institutos reales, donde sguro que han cambiado muchas cosas, pero donde tambien seguro sigue habiendo chicos y chicas inteligentes. La diferencia es que antes se hacían películas para chavales con un poco de cabeza que sabían distinguir la realidad de una historia “épica” con mensajes de superación, amistad, pureza, etc. Y ahora la realidad se mezcla con la ficción para hacer una amalgama, un esperpento, que no es ni realidad ni apenas ficción, y cuyos mensajes son cuando menos, MUY dudosos. Ahora son pelis hechas para los chicos que menos piensan, son pelis hechas para no pensar. Es más, “dar cera, pulir cera”, sería un mensaje más o menos profundo, pero es que en esta película hay incluso mofas a este tipo de metáforas. Por ejemplo hay un momento en el que el prota le pregunta al “nuevo señor Miyagi” -mientras éste le habla de la importancia de la respiración al pelear – si “es ese su mensaje del saltamontes”… Da la sensación de que esto mismo es lo que piensa el director del film sobre la puesta en escena de Regreso al Futuro, Todo en un día, Gremlins o la misma Karate Kid (por citar algunos ejemplos de los años 80, dispares y desiguales en calidad entre si, pero con la característica común de dar cienmil vueltas en cuanto a un minimo de coherencia narrativa a Rompiendo las Reglas). Por cierto, el uso de la música y de las secuencias de montaje es desproporcionado y aburrido como pocas cosas he visto yo en una película. Como digo, puede ser que me esté haciendo mayor, y que esto mismo es lo que dirían nuestros padres de Karate Kid. Pero como digo, creo que ahora han cambiado muchas más cosas, o al menos algunas muy importantes. Hace poco volví a ver Los Siete Samurais, que ya sé que es como hablar de oro de 24 kilates cuando se ha estado hablando de bisuteria barata, pero es que de verdad que cuando veo cine comercial de los 80, como Karate Kid, no echo tanto de menos obras maestras como la de Kurosawa, en comparación a lo que echo de menos Karate Kid cuando veo películas como Rompiendo las Reglas. Por cierto, no sé si la copia del argumento ha sido consentida o no por los dueños de los derechos de Karate Kid, pero he oído que está a punto de estrenarse un remake oficial con el mismo título donde Jackie Chan sería, ahora sí, el nuevo señor Miyagi.
Un chaval de unos 12 años interrumpe desde la máquina de tabaco mientras saca dos paquetes de Chester:
XD k pena k dais kapuyos l peli s l puta ostia y al final s gana l respeto del otro pabo xq l da 1 ostia d l poya y se lleba a su piva!!!
Viendo la película me daban ganas de dar de ostias a sus responsables. Es cine nocivo, ya no por qué sus responsables se coloquen en algún lado, sino debido a que en el film no hay un solo pensamiento: es cine de corporaciones hecho por gente que trabaja para corporaciones consumido por gente que no sabe que está manejada por corporaciones. No ofrece una visión del mundo, ni de la película en sí misma, ni sobre nadie o algo en concreto: ofrece un cúmulo de cosas que se suponen que, mezcladas, como las drogas, causan un determinado efecto.
Lo de las canciones que comentas es deletéreo y me quedé pasmado más de una vez ante la cantidad de gilipolleces que ocurrían en esta ominosa producción. Prepárate para el remake de “Karate kid” que mira que me dieron la paliza con eso cuando estuve en los estudios Sony … me pusieron el trailer y era terrible.
Pene.
Amén Pita.